El lema de espacios seguros para los trabajadores jóvenes y la erradicación del trabajo infantil tuvo para mí un significado especial, pues de niño trabajé y también fui víctima de accidentes, la primera vez, trabajando en torno sin lentes, una viruta de hierro me cayó en un ojo y me quemó las pestañas.

Otro día, puliendo una soldadura, el polvo de hierro levantado en el proceso me hizo desfallecer y en procura de descanso apoyé la pulidora en mis piernas, pero el disco no se había detenido y terminó causándome una herida el muslo izquierdo. Ambos fueron hechos evitables.

Siempre que me hablan de estudiantes trabajando en el verano en las empresas narro el caso de un adolescente pasante que a días de llegar a laborar en el taller una piedra amoladora le amputó un dedo, tocándome vivir el drama completo desde el lado de la empresa, por lo que sé que esas cosas pasan.

Este año el Ministerio de Trabajo y su Dirección General de Higiene y Seguridad Industrial organizó una marcha en el Parque Mirador en conmemoración del Día de la Seguridad y como cierre de actividades de la Semana de la Seguridad tuve la oportunidad de ir con mi hija mayor, reafirmando mi compromiso con esta causa.