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SANTIAGO, 12 de Septiembre de 2008.- Un menor que realizaba labores de “buzo” en el vertedero de Rafey, de esta ciudad, murió aplastado por un camión cuando buscaba algo de valor entre la basura y los desperdicios que diariamente se depositan en ese lugar. El occiso es José Guillén (Pepo), de 12 años de edad, quien residía en la comunidad La Otra Banda, al otro lado del río Yaque del Norte.
El niño murió a consecuencia del aplastamiento de la cabeza y fuertes golpes en otras partes de su cuerpo, de acuerdo a los informes suministrados por algunos de sus compañeros. Pepo, quien tenía otros cuatro hermanos, fue aplastado por un camión compactador propiedad de la empresa recolectora de basura Urbaser, vehículo que en meses pasados también había atropellado a otro menor y cercenado una mano a una joven mujer residente en el sector Cienfuegos.
Los vecinos, en llamadas a algunos programas de televisión, explicaron que la madre del niño lo había abandonado porque no quería estudiar como sus otros hermanos. Tras ocurrir el trágico suceso, los demás menores que acompañaban a la víctima persiguieron al conductor del vehículo para lincharlo, pero logró escapar ileso.
Desde finales del año pasado hasta esta fecha, en el vertedero de Rafey se han producido varios accidentes en los que niños y adultos de los denominados “buzos” han resultado gravemente lesionados inclusive con miembros cercanos.
En diciembre del año pasado, uno de estos menores resultó con lesiones graves en la cabeza al ser golpeado por una pala mecánica que realizaba trabajos en el vertedero.
Asimismo, en enero de este año, otro menor conocido con el mote de “Mono” resultó lesionado al ser atropellado por el mismo camión que en esta ocasión le causó la muerte a Pepo. Mientras el 29 de febrero de 2008 ese mismo vehículo pesado cercenó la mano derecha a la ex trabajadora de zona franca Arisleyda Rodríguez, residente en Cienfuegos, cuando trataba de obtener algo de valor de la basura que depositaría el camión compactador.
De su lado, el pastor Pablo Ureña, quien dirige el proyecto Niños con una Esperanza, en el sector Cienfuegos, lamentó este hecho y reclamó tanto al Ayuntamiento de Santiago como a las autoridades del gobierno adoptar medidas que eviten la ocurrencia de estos casos.
Consideró que se debe evitar, por todos los medios, que los menores acudan al vertedero de Rafey a fin de evitar estos sucesos. Ureña estimó que en el lugar se debe instalar una vigilancia permanente, no por una semana, que impida a los menores realizar labores de “buzos”.
El pastor Ureña puso a disposición la institución para con la ayuda del Ayuntamiento u otras instituciones del gobierno, ampliar su local y acoger otros niños o niñas que visitan el vertedero de Rafey en busca de algo de valor para subsistir.
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