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Santo Domingo, 26 de julio de 2007. Los vertederos de Duquesa, en Santo Domingo y Rafey, en Santiago, reciben en conjunto cada día alrededor de 4,300 toneladas de desperdicios a las que en la actualidad se les saca muy poco provecho.
Excepto algunas porciones de plásticos, metales, vidrios y restos de alimentos que los buzos recuperan, las otras fuentes de aprovechamiento de estos vertederos, como los gases, tienen como destino final la atmósfera cuando pudieran ser usados en la generación de combustibles para automóviles y para plantas de energía eléctrica.
La razón de que no se expriman al máximo las potencialidades de estos espacios radica en que hasta hace poco el esfuerzo mayor de las autoridades se había centrado en estabilizar la operatividad de los vertederos para a su vez garantizar la limpieza de las ciudades.
Sin embargo, en los últimos tiempos –con la mejoría del Duquesa y la necesidad de buscar una solución definitiva a la humareda de Rafey- se han dado pasos para que esta situación cambie.
Las medidas han comenzado con el relleno de la basura, primer paso para explotar los gases que producen. En Duquesa este proceso es acompañado de la colocación de respiraderos cada 50 metros y de canales para drenar los líquidos (lixiviados).
En estudios
Tanto la administración de Duquesa como la de Rafey han iniciado estudios de prefactibilidad para determinar las potencialidades reales de los dos basureros. En el caso de Duquesa, las indagatorias son realizadas por la misma Lajun. “Estamos estudiando qué es lo que Duquesa puede generar para a partir de ahí ponernos en el plan de desarrollo de ese proceso”, explicó a Mendonca.
Actualmente, sobre los archivos de Lajun reposan tres propuestas para explotar las posibilidades de generación de energía: una de los españoles, una de los canadienses y una de los norteamericanos. Todos con el interés de explotar el gas que produce el vertedero. Pero para llegar ahí, se necesita que los cinco ayuntamientos aumenten sus cuotas ya que lo que aportan es insuficiente.
El cabildo de Santiago también ha iniciado los estudios para la construcción de una moderna planta para producir gas metano a un costo de US$40 millones. El gas será utilizado para uso doméstico, como combustible para vehículos y para la producción de energía eléctrica. El proyecto cuenta con el auspicio de la Agencia Internacional de Cooperación Japonesa (JICA), la Corporación de Aseo de Santiago (CASA) y otras instituciones.
Reciclaje
Dentro de la búsqueda, el aspecto que muestra más adelanto es el reciclaje. En Santiago, ya se han instalado dos pequeñas plantas que reciclan plásticos por parte de compañías norteamericanas.
En Duquesa, este es también el proceso más aventajado. De acuerdo con Max Mendonca, gerente de Operaciones de Lajun (corporación que tiene a su cargo la administración), las negociaciones en este sentido ya están muy avanzadas con una compañía llamada Tripe G. La idea de Lajun es que el complejo de reciclaje esté instalado a final de año. Según las proyecciones, este complejo reduciría la disposición final de desperdicios y aumentaría la vida útil del espacio, pues al relleno solo llegarían los restos orgánicos, necesarios para la producción de gases. El proceso está en la fase de definición de los parámetros jurídicos entre las dos partes y la inversión sería hecha por Triple G y la operación sería compartida.
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