Sólo fue una noche: el noticiario mostraba dos accidentes de tránsito donde se evidenciaba que las víctimas tomaron decisiones que les cambiarían el destino antes de iniciar su viaje. Como para confirmar por qué somos el país de mayor incidencia de muertes por accidentes de tránsito en el mundo.

El primer caso, 6 muertos en choque de un camión Daihatsu cargado de madera, todos viajando en la cabina del conductor. Otro caso, un militar herido en accidente de un camión mientras viajaba en la parte trasera. Todo esto mientras se celebraba en el país un congreso internacional de seguridad vial.

Es decir, la severidad de los accidentes se ve potencializada por violaciones a las leyes de tránsito propiciadas por pasajeros y apoyadas por conductores. O promovidas por conductores y toleradas por la autoridad. La vigilancia al tránsito se limita al uso de celular, el cinturón y el cruce de semáforos en rojo.

En el mismo noticiario, había visto en la semana 3 fallecidos víctimas de un choque a la motocicleta en que transitaban. Exactamente lo que los motoconchos le piden a AMET que les permitan. Hacer que la ley se cumpla es el primer paso para reducir las muertes por accidente en República Dominicana.