Después de un recorrido en una obra donde la arquitecta convertida en responsable de seguridad había cerrado de forma efectiva todas las acciones correctivas y preventivas de la inspección anterior, satisfecho le prometí que escribiría de la alta presencia de mujeres trabajando prevención y su calidad.

Fue por eso que cuando vi la foto de una de ellas en una revista sabatina dedicada a las madres, recordé mi compromiso, no por la foto, sino porque días antes había visto llegar a casa de un empleado de su empresa un kit de supervivencia en caso de terremoto, un regalo con motivo del día de la seguridad.

La mochila, con materiales que van desde mascarillas hasta unas barras energéticas de 6 centímetros cúbicos y suficientes calorías para un día, están señaladas para ubicarse en la ruta de escape de casa en caso de evacuación. No había visto antes una iniciativa de este tipo, y aspiré a que cada casa tenga una.

Podría contar más historias de madres, las que ya son, o hijas, las que todavía esperan, que trabajan para procurar que otras madres, padres, hijos, vuelvan sanos y salvos a casa. La prevención tiene un lado maternal, por eso en mayo, mes de las madres, rendimos homenaje a las mujeres de la seguridad.