Cada año, en Semana Santa y Navidad, las autoridades establecen operativos de seguridad vial con el objetivo de reducir las muertes que en ambas épocas se producen debido a los accidentes en las carreteras. El domingo 27 de diciembre estaba retornando desde Constanza, cuando al cruzar por la Plaza Jacaranda en Bonao nos dimos cuenta que se iniciaba un “carreteo”, el procedimiento mediante el cual la Policía controla la velocidad del tráfico yendo al frente de una caravana a 60 kilómetros por hora. Para esquivar esta tortura, nos introdujimos por la Carretera Duarte Vieja en Bonao, vía en la cual podíamos correr sin control y salir delante del “carreteo”. En esa íbamos, hasta que nos encontramos con un semáforo. Esperé a que cambiara a verde, reanudé la marcha veloz y al alcanzar de nuevo la Carretera Duarte, saliendo de Bonao, nos encontramos con el mismo autobús y el tanquero de gas que habíamos dejado al lado cuando abandonamos el grupo.

Todos reímos a carcajadas del esfuerzo inútil y nos resignamos a llegar a Santo Domingo 1 hora más tarde de lo acostumbrado. Al día siguiente encontré en Diario Libre, en la página 5, una crónica hablando del apoyo de AMET y la PN al COE con el “carreteo”, donde aparecen estas lindezas: “Además de largas filas, la medida desesperó a algunos conductores, quienes se quejaban de que los obligaron a transitar a 40 kilómetros por hora. – Me he tomado casi dos horas para llegar de Bonao a Villa Altagracia. Esto se ha convertido en un caos porque todos los conductores tratan de rebasar, dijo Daniel Castro, un conductor. Esta situación provocaba que se produjeran hileras de hasta cinco carriles. La medida está bien inspirada, pero ha sido un gran tollo, dijo un periodista atrapado en Bonao por el carreteo.”

Se hace evidente que más que campañas de temporada, hace falta educación vial permanente, para lo cual me permito hacer tres sugerencias:

  • Que el SENASA, con el nuevo monopolio que tendrá del seguro de accidentes de tránsito, dedique una porción de estos fondos a campañas permanentes que transmitan conocimientos prácticos, como ese de que es preferible ir a 60 constante que a 100 con intermitencia. Ya les aporté una demostración al comienzo.
  • Que AMET relacione sus estadísticas de accidentes con el número de vehículos que durante la época transitaron en cada carretera, pudiendo tomar ese dato a partir de la cantidad de vehículos que cruzan por los peajes. Así eliminamos las variables que influyen en el volumen de tráfico, como son el costo de los combustibles o la marcha de la economía, y que pueden ofrecer falsa sensación de mejoría. Con ello podrían medir la efectividad de sus medidas.
  • Que las empresas que procuran permisos para tránsito de vehículos pesados en épocas en que regularmente se prohíbe, o las que los tienen permitido, como las de combustibles, que analicen que tan necesario es que sus equipos salgan a las calles, y si después de esto consideran que es indispensable, que hagan conscientes a sus conductores de la responsabilidad adicional que llevan sobre sus hombros.

Espero para el 2009 hablarles de nuestra participación en cualquiera de estas iniciativas, u otras que nos permiten estar fuera de la lista de lesionados, como dicen la gente Súper Semana Santa en La Vega.

30/12/2008