Cuando en un evento hay fallecimientos múltiples es difícil establecer un lazo de simpatía con una de las víctimas. En el caso de la explosión en POLYPLAS nueve personas perdieron sus vidas y más de 50 resultaron heridas, enlutando sus familias, además de dejar una nube de dudas y cuestionamientos.

Pero hay un caso que a los prevencionistas de riesgos laborales nos ha golpeado sobremanera, y es el hecho de que Claudio Hernández, responsable de la gestión de seguridad y salud de la empresa, y con él otro brigadista, Julián Mejía, hayan fallecido, mientras trataban de socorrer a sus compañeros.

Claudio fue mi alumno en la Maestría de Prevención de Riesgos Laborales en INTEC, y obtuvo la mayor calificación de su grupo en esa clase, puedo hablar de calidad humana. Para sus colegas en SODOPRELA, compañeros y docentes de la maestría en INTEC, existe el compromiso de aprender de la experiencia.

La gente me pregunta qué fue lo que pasó, que si existían o no medidas adecuadas, pero todas esas respuestas las deberán arrojar las investigaciones. Hablar no es una obligación, y es una tarea pendiente que nos ha enseñado este evento, donde nadie se ha querido quedar sin opinar, con conocimientos o no.